Teresa y Linda

De entre todas las Teresas posibles, me tocó tenerte a mi lado a tí, remanso y bálsamo de todas mis batallas. Alcanzado por tus mágicas flechas, desperté por fín de un sueño milenario de guerrero inmortal y maldito, me convertiste en tu cervatillo herido y salvado, renaciendo a la vida descansada y mortal, en ese mullido cubil en el que me acunaste. Qué belleza encarnada en ese delgado y hermoso cuerpo de ensueño, con el que navegas entre mundos. Como hijos del Sol, enjendramos un símbolo y no un monstruo maldito, híbrido de cervatillo y diosa griega, que en su armonía de blanco y negro, emite el calificativo con el que le dimos nombre: Linda (legítmo linde entre la sombra y la luz).

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